Orfebrería antigua

En 1927 se fundaba el Museo de Pontevedra como consecuencia lógica de la actividad de la Sociedad Arqueológica y con intenciones similares. La incorporación a sus fondos de objetos prehistóricos y antiguos se intensifica y diversifica, y así fue tomando cuerpo otra de sus colecciones emblemáticas: la de orfebrería antigua. Hoy, el Museo puede enorgullecerse de contar con un elenco de piezas que suma, a sus evidentes condiciones de espectacularidad y de atractivo estético, un enorme volumen añadido de información histórica. Es el caso de los tres conjuntos de los inicios de la metalurgia: el Tesoro de Agolada, con dos anillas-lingote y una gargantilla de lámina repujada e incisa formando metopas; el famosísimo Tesoro de Caldas, del que se conserva un peine, tres vasos -dos con decoración geométrica incisa-, veintiocho anillas-lingote macizas, tres lingotes-barra y seis fragmentos de una lámina de tiras del estilo de la de Agolada, todo lo cual superaba en origen los veinticinco kilos de peso -de los que se conservan 14,9- que a los valores simbólicos e históricos une la mayor acumulación de oro de las conocidas hasta hoy en toda la Prehistoria europea; y por fin, los dos brazaletes hallados en Lamela. Algo posteriores en el tiempo aunque asimismo de los inicios de la Edad del Bronce, son el llamado Tesoro de Caldas II, integrado por un aplique cónico y cincuenta y tres laminillas de oro enrolladas procedentes del troceado de una antigua diadema de líneas repujadas, y el extraño conjunto de espirales de plata hallado en Antas de Ulla.

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Tesoro de Caldas de Reis
Edad de Bronce, III-II milenios a.C.
Tesoro de Foxados
Castreño galaico-romano. Siglos I a.C.-I d.C.

La tradición orfebre galaica alcanzará su cénit a lo largo del período castrexo de la Edad del Hierro. Dentro de la orfebrería castrexa, el elemento paradigmático será el torques, que se convertirá en elemento esencial para la ostentación de la riqueza y el rango. Esta nueva manera de entender la ostentación de la riqueza la vemos en otro de los conjuntos de joyería que custodia el Museo: el llamado Tesoro de Fosados, con cuatro torques de diseño simple y remates en perillas lisas, y otros dos que destacan por su aparato decorativo. A estos tiempos se vincula también el Tesoro Bedoya, acumulación de objetos heterogéneos ocultos en un recipiente romano de bronce con tapadera: una diadema de lámina de oro repujada, dos arracadas tabicadas con alambrillos trenzados adheridos, otras dos arracadas con decoración entomorfa a base de granulado y alambrillos trenzados adheridos, dos anillos con piedras semipreciosas, veintisiete denarios y dos áureos. Las delicadas arracadas de O Irixo y Cances completan la colección de orfebrería.

Diputación de Pontevedra Museo de Pontevedra