Os pensionados da Deputación de Pontevedra
1969 – 1982

En el Pazo da Cultura de Pontevedra se exhibe la exposición Los Pensionados de la Diputación de Pontevedra. 1969-1982, promovida en el marco de su programación de verano por la Diputación Provincial de Pontevedra, tiene como comisario a José Carlos Valle Pérez, director del Museo de Pontevedra. Se trata de la tercera y última entrega del proyecto iniciado en el año 2003 por el Museo, concebido para evaluar lo que supuso la concesión, por parte de la Diputación Provincial de Pontevedra, de becas o ayudas económicas a artistas para que pudieran ampliar y/o mejorar su formación en otros lugares.

La exposición cuenta con la colaboración de Caixanova, la Consellería de Cultura e Deporte, de la Xunta de Galicia, y el Concello de Pontevedra. Estará abierta hasta el 16 de septiembre y podrá ser visitada, de martes a sábados, de 11 a 14 y de 18 a 21 horas, y los domingos y festivos de 11 a 14 horas, permaneciendo cerrada los lunes.

La primera fase del proyecto, genéricamente titulado Los Pensionados da Deputación de Pontevedra, se celebró en el citado 2003 y abarcó desde 1864, año en que está documentada la primeira asignación a un artista, hasta 1933, momento en que está datada la última convocatoria de becas efectuada antes del comienzo de la Guerra Civil. Dos años más tarde, en 2005, se materializó la segunda entrega. Examinó el período que se extiende entre 1940, fecha en que se retoma tras el paréntesis bélico y a partir de las bases que habían sido aprobadas en 1929, el sistema de concesión de ayudas, hasta 1969, año en que la Diputación Provincial de Pontevedra puso en marcha su Bienal de Arte, un acontecemiento cuya capital significación para la evolución de la cultura artística general y de su praxis cotidiana, en Galicia, se agranda con el paso del tiempo.

La muestra actual estudia el período que se articula entre 1969, año de celebración de la primera Bienal de Arte de Pontevedra, en ese arranque, aún de escasa proyección, de ámbito provincial, hasta 1982, momento en el que se produce un reajuste de enorme alcance en los fundamentos del citado certamen, desde entonces, con la excepción de la edición de 1990, ya no competitivo (lo había sido desde su nacimiento, al margen del formato específico -provincial, regional, nacional o internacional- que había explicitado) y cada vez más interesado en abrirse a las novedades, ofreciéndose, en este sentido, como un escaparate del mejor arte local, nacional e internacional del momento.

El análisis conjunto de los trece años acotados, la valoración de esta etapa con la objetividad que posibilita el paso del tiempo, se nos ofrece como algo realmente fascinante. Fue esa, en efecto, una época apasionante, convulsa, de debate intenso en todos los órdenes (político, social, artístico…), clave para la conformación no sólo del período inmediatamente posterior, o de la mítica década de los ochenta, sino también para el actual. Recordemos, por ejemplo, que estamos hablando de unos años tan decisivos para la vida cotidiana como lo fueron los del final del franquismo, la transición y los primeros de la democracia, marco de referencia que nos explica la frecuente e íntima relación que entonces se producía entre la ideología y el compromiso político y la actividad artística, valiosa como tal y también y sobre todo, en la mayoría de las ocasiones, como instrumento de impacto social.

Por lo que respecta a Galicia, pese a su carácter periférico, debe señalarse de entrada que, en lo esencial, su situación no es muy distinta de la que documentamos en el resto de España. En ella, dominada en la esfera artística por núcleos tan activos como los de A Coruña, Santiago y Vigo, tendrán un marcado protagonismo los pensionados de la Diputación de Pontevedra. Formados fuera todos los que acceden a esa categoría durante los años que consideramos, justamente merced a esa ayuda institucional, la mayoría no perdieron contacto con sus orígenes, contribuyendo con su trabajo, que solía tener un magnífico complemento en las sucesivas ediciones de la Bienal, convertidas en un privilegiado “exhibidor”, a la introducción de novedosos planteamientos, promoviendo de ese modo la renovación de los lenguajes artísticos y propiciando, al mismo tiempo, el tránsito, que será ya definitivo, sin marcha atrás, a la plena modernidad.

Se vincula genéricamente esta apertura o, si se prefiere, esta homologación general, a la labor desplegada por el colectivo integrado en Atlántica, un grupo de marcada huella cuya eclosión se sustanció en los primeros años de la década de los ochenta (en 1983 celebran, en el compostelano Pazo de Gelmírez, su última muestra), en el cual acabarían integrándose parte de los pensionados por la Diputación de Pontevedra en el decenio anterior. El proceso de modernización, siendo capital la aportación de Atlántica, comenzó a hacerse evidente, sin embargo, justo en la etapa que ahora consideramos, a mediados de la década de los setenta, acaso, vista con perspectiva, más decisiva que la que sigue, precisamente por lo que tiene de crisol, de incorporación de esfuerzos renovadores, de adopción y adaptación de nuevas propuestas, oscilantes, por no ser en modo alguno unidireccionales, entre la figuración y la abstracción, en ambos casos con las diversidades y matizaciones que tales etiquetas posibilitan.

No todo lo que se produce y articula en el período que valoramos en esta entrega tiene su referente ineludible en Atlántica. En los últimos años de la etapa recibieron pensiones artistas más jóvenes que, amparándose o sirviéndose ciertamente de sus aportaciones y, sobre todo, de los caminos de homologación que ellos abrieron, irán por otros campos, menos comprometidos social y colectivamente, más centrados en búsquedas personales, en consonancia, como prueba definitiva e incuestionable de su actualización, con la tónica general de desarrollo de la praxis artística en el último trecho del siglo XX.

En la exposición pueden contemplarse obras de los artistas siguientes: Manuel Busto, Fernando Carballa, Freixanes, Antón Lamazares, Armando L. Guerra, Francisco Mantecón, Bieito M. Vázquez, Fernando M. Vilanova, Din Matamoro, Amabel Míguez, Antón Patiño, Coco Pimentel, Silverio Rivas, Guillermo Segovia, Lino Silva, Manuel Soengas y Ángeles Valladares.

Fecha: del 27 de julio al 16 de septiembre de 2007
Sala: Pazo da Cultura de Pontevedra
Localidad: Pontevedra

Actualizado 27/07/2007 11:51

Diputación de Pontevedra Museo de Pontevedra