Un plato de la vajilla de los Príncipes de Asturias (Carlos de Borbón y María Luisa de Parma)

Actualizado 28/10/2015 00:00

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Entre los objetos de cerámica expuestos en el Salón Noble del Edificio Castro Monteagudo, cerrado temporalmente para su rehabilitación, se encontraba un plato que realizó la Real Fábrica de Porcelana de El Retiro por encargo, junto a otras piezas, para reemplazar a los ejemplares perdidos o ampliar la espectacular vajilla que en su día perteneció a María Luisa de Parma y a su marido Carlos de Borbón, futuro Carlos IV. Un gran servicio de mesa que había sido elaborado en la manufactura francesa de Sèvres en 1774 por orden del entonces monarca Luis XV, abuelo de la citada princesa de Asturias.

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En este artículo se estudia este plato llano de borde ligeramente festoneado que se guarda en el Museo desde 1948 cuando llegó como un depósito del Museo Arqueológico Nacional. Está realizado, como el resto de las lozas de este servicio real producidas en la fábrica española y, a diferencia de las francesas, en pasta tierna, materia prima similar a la porcelana pero con ausencia de caolín en su composición, lo que le da un acabado más cremoso y menos sonoro. Por su formato sería apropiado para los trincheros o los platos correspondientes al servicio de postres donde se incluían, además de los dulces, algunas verduras (espárragos, judías…), el pernil y los huevos.

En la decoración se ve que se mantuvo el mismo diseño que en las piezas francesas alternando en el ala los paisajes enmarcados en un medallón con los torreones rodeados por guirnaldas de rosales, todo ello enriquecido con aplicaciones de dorado (orlas y guirnaldas) propias de las piezas de lujo. El resultado son escenas de exterior de aspecto difuminado, en colores suaves y con poco detallismo, en los que el protagonismo recae en la naturaleza salpicada con arquitecturas de estilo popular y algunas figuras conversando, contemplando el paisaje o de camino hacia algún punto.

La pieza se completa con la correspondiente marca de fábrica, una flor de lis en azul dispuesta en la parte central de la base en el reverso. De factura un tanto esquemática y ligeramente desvaída, sitúa la ejecución de la misma, como las demás españolas, en el último cuarto del siglo XVIII coincidiendo con la que sería la segunda etapa productiva de la factoría real.

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